Otras pastas son posibles

La alimentación viene determinada por la cultura, y en nuestra cultura la pasta es algo que gusta mucho, de hecho en algunas casas no puede faltar. Al tipo de peques que no les gusta mucho comer, la pasta siempre es la clásica opción con la que se consigue que coman. Lo sé, lo sé, a peques y no tan peques, 😉

Pero adentrémonos en el mundo de este venerado alimento, que por cierto, no viene de Italia sino de China. La clásica pasta, la que al menos en estas latitudes se conoce como tal, sí sí, esa que come todo el mundo, se hace con harina de trigo; a este cereal se le somete al proceso de refinado, o sea que se le quitan el germen y el salvado, partes en las que hay pequeñas cantidades de vitaminas y minerales, además de proteína y fibra. Por tanto, queda solo la porción glucídica, es decir, los hidratos de carbono. Así que, si la tomas blanca, ya sabes lo que hay, bien de hidrato. ¿Qué pasa si no tiene esa cantidad de fibra que tiene la integral (fíjate bien en el etiquetado y asegúrate de que pone pasta de trigo duro de harina integral, que muchas veces añaden salvado a la harina refinada para que tenga color marrón, pero eso ya lo hablaremos en otro post)?, pues que el hidrato se convierte en glucosa, y esa glucosa entra de golpe en nuestra sangre con mucha facilidad. Digamos que eso no es del todo bueno, que preferimos que la glucosa entre lentamente.

O sea que la pasta blanca es un alimento bastante pobre nutricionalmente hablando, sí, lo siento… Que no cunda el pánico‼

Una de las cosas buenas de los avances tecnológicos es que se ha conseguido hacer pasta con otros alimentos, hasta hace poquitos años, se conocía la pasta sin gluten que se vende para personas celiacas como su única opción a la pasta clásica (eso es lo que le gusta hacernos creer a la industria que se encarga de los alimentos para personas con esta intolerancia, vamos, que le sacan un buen pellizquito) y también se han ido haciendo más famosas la de arroz, de maíz y de batata. A raíz de darse a conocer la importancia de las legumbres en nuestra alimentación, en los últimos tiempos hemos tenido la suerte de que hayan surgido pastas hechas a base de legumbre, tal es el caso de la de lenteja roja, de garbanzos y de guisante. Estas últimas son más ricas nutricionalmente hablando y algunas de ellas tienen un sabor y textura muy conseguidos.

Así que, personas celiacas, personas que no quieren tomar gluten, gentes con una dieta baja en hidratos de carbono, peques que no pueden alimentarse solo de la pasta clásica, estudiantes, hay vida después de la pasta blanca!!

Pásate a la integral. Si aún con esta información tú pasas de lo integral y quieres seguir tomando pasta blanca, tómala con verduras o acompáñala de una buena ensalada de hoja verde, de esta forma, la fibra de la verdura consigue que la glucosa entre más lentamente al torrente circulatorio.

Todo son buenas noticias! Ya sabes que puedes ver en el plato tu muy mejor amiga la pasta y sin embargo estar alimentándote mejor! Prueba y ya me dirás!!

Ojo! estoy hablando en el marco de una casa en la que se consume pasta entre 3 y 4 días a la semana, comer pasta blanca de vez en cuando no es un pecado, pero es cierto que hay mejores opciones.

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